Para muchos, los experimentos que se estaban haciendo con el Gran Colisionador de Hadrones (LCH) eran parte del principio fin del mundo.
Ya Rodrigo nos explicaba que los científicos harían chocar dos protones girando en sentido contrario, simulando así los primeros momentos después de haber ocurrido el Big Bang. Algunas teorías alarmistas dicen que al realizar esto, se generarían pequeños agujeros negros y que eso nos llevaría a desaparecer.
Hasta el día de hoy, el Gran Colisionador de Hadrones ha tenido dos problemas conocidos.
El primero fue hace aproximadamente 10 días cuando un grupo de hackers llamados Greek Security Team logró infiltrarse en los sistemas del LCH y anunciaron haber estado a “un paso” de entrar al sistema principal que permite manejar los detectores.
Los hackers indicaron que querían poner en evidencia la poca seguridad que se cuenta para el experimento ya llamado por algunos “la máquina de Dios”.
El segundo problema fue hace menos de 48 horas. La avería, según un ingeniero del CERN llamado Mikenberg, consiste en “que una de las conexiones de los cables conductores no estaba bien conectado. Provocó un cortocircuito en el sistema de vacío y por tanto soltó helio”
Está contemplado que el LCH se vuelva a poner en funcionamiento hasta la primavera cósmica y es que cuando menos en calentar y volver a enfriar el LCH tardarán dos meses, además del tiempo en que se tardarán en repararlo. El físico lo confirma diciendo: “Como todo el mecanismo está a una temperatura de menos 271.2 grados Celsius, para repararlo hay que calentarlo hasta alcanzar la temperatura normal, lo que llevará 3 o 4 semanas, y después volverlo a enfriar, lo que costará 3 o 4 semanas más”.
Así que los alarmistas se pueden sentir a salvo por otros meses más
