Bonnie Bassler, es una genetista microbiana de la Universidad de Princeton, quien ha dedicado dos décadas a observar la vida de las bacterias.
En el cuerpo humano tenemos dos tipos de bacterias, las “buenas”, que ayudan a la buena digestión y al sistema inmune a su buen funcionamiento y las “malas” que son las causantes de las infecciones.
Los seres humanos tenemos un trillón de células propias, pero 10 trillones de células de bacterias. “En el mejor de los casos”, dijo Bassler, “uno es solamente 10% humano”
Para ser una criatura simple e unicelular, una bacteria es asombrosamente sociable. Pueden comunicarse entre ellas para saber si hay suficientes bacterias para generar una infección en un organismo. Puede distinguir entre sí misma y otra, entre amigo de enemigo. Prospera en compañía de otros. Espía a los vecinos, difunde información falsa e incluso comete fratricidio.
La sociedad bacteriana se basa en un lenguaje químico llamado detección de quórum. Este lenguaje sirve para detectar cuántos miembros de su propia especie hay o cuántas bacterias de otras especies hay a su alrededor, para hacer esto cada bacteria secreta cierta molécula en el ambiente. Cuanto mayor es el número de moléculas que pueden percibir, más compañeras sabe que están allí.
Así que amigos lectores nunca subestimen el poder de una “simple” bacteria.
