Las fantasías sexuales son imágenes y pensamientos con contenido sexual que suelen crearse todas las personas, para estimular y crear distintas emociones y sensaciones. Surgen en la adolescencia acompañando a la masturbación para llegar al orgasmo. Se cree que los hombres tienen más fantasías que las mujeres, principalmente debido a los tabúes y al entorno sociocultural. Usualmente las fantasías de las mujeres son más de tipo romántico, que en los hombres.
Hay diversos tipos de fantasías, que abarcan diferentes tipos de situaciones y personas, puede ir desde un beso hasta incluir la penetración y el orgasmo (dentro de la fantasía). Asimismo, puede incluir tipos de conducta, como por ejemplo el sadismo, la agresión, la sumisión, etc.
En la etapa adulta continúan presentándose, ya que forma parte de la excitación, ya sea estando solo o aún con pareja. A veces se recomienda que se compartan las fantasías con la pareja y de ser posible realizarlas, siempre y cuando no afecte a alguno de los integrantes de la pareja. También suele recomendarse como método terapéutico para quienes les cuesta trabajo lograr la excitación.
Tener fantasías es totalmente sano, es un espacio personal donde podemos jugar con nuestros deseos (aún los que pueden ir contra nuestro sistema de valores) y al tenerlas, podemos evitar llevarlas a la acción. Por ejemplo, podemos tener pareja y fantasear con alguien que nos atrae físicamente, al fantasear con esa persona, se puede evitar una infidelidad, cabe mencionar que si la pareja es consciente de lo anterior, puede no estar de acuerdo. Y bueno, también hay quien fantasea con un trío, estar con alguien del mismo sexo, etc. y no por imaginarlo quiere decir que se es homosexual.
Finalmente, quiero resaltar que las fantasías son sanas siempre y cuando su fin último no sea tenerlas como tal, sobre todo de manera obsesiva, sino que ayuden a la estimulación sexual.

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