El autoerotismo que también es conocido como masturbación, es la manera en la que tocamos nuestro cuerpo para obtener placer, enfocado principalmente en la zona genital. Y románticamente yo le llamo: la forma de darnos amor a nosotros mismos.
Este tema es bastante amplio, pero hoy nos vamos a centrar en el autoerotismo como forma de autoconocimiento.
Más allá de su uso en la infancia, adolescencia o como modo de descargar los impulsos, me parece que es un método para explorar nuestro cuerpo y no nada más la zona genital, sino completos. ¿Cómo saber qué nos causa placer si no conocemos nuestro cuerpo? y además considero que es una forma de llegar a la autoaceptación y para amar cada centímetro de lo que somos.
Yo recomiendo que sin importar la edad, género o estado civil, el autoerotismo sea practicado. Un día cuando puedan, en la soledad, busquen el ambiente que los haga sentir confortables, música, luz tenue… y dedíquense a autoexplorarse, recorrer con las yemas de los dedos cada parte de su cuerpo y fíjense en cada momento qué es lo que sienten, sonríanse, ámense y acéptense, eventualmente déjense culminar con un orgasmo.
Realizada o no la actividad anterior, analicemos. Si logramos estar en contacto con nuestro cuerpo, con lo que siente y con lo que lo estremece siendo nosotros el medio para lograrlo, al momento de estar con la pareja, el acto sexual tendrá mayor goce de ambas partes, pues podemos guiar a nuestra pareja a encontrar nuestro camino para llegar al clímax y además aquellos que pudieran padecer anorgasmia, si lo practican como ejercicio terapéutico, podrán tener mayor éxito al buscar el orgasmo y no nada más buscándolo, sino dejándose sentir.
