Corazón que no late…

¿Qué pasa cuando una persona no tiene pulso?

Tradicionalmente pensamos que una persona sin pulso está muerta, pero esto está por cambiar. Doctores del Texas Heart Institute desarrollaron un corazón artificial que no genera ningún pulso reconocible ni un latido audible. En lugar de los pulsos que genera un corazón normal o los implantes tradicionales, esta máquina utiliza un par de turbinas centrífugas que generan un flujo de sangre continuo y constante que permiten que esta circule por todo el torrente.

Este dispositivo lleva un tiempo siendo probado en animales e incluso en humanos sin arrojar algún afecto adverso. Por el momento, sigue a la espera de aprobación por la FDA (Administración de alimentos y medicamentos) pero es probable que se vuelva un gran avance en la medicina y una moda en los implantes médicos.

Via: FayerWayer

Y a tí… ¿te han roto el corazón?

imagen corazones rotosEste artículo va con especial dedicatoria a una persona a la que quiero mucho y también a todos aquellos que hemos sentido que nos rompen el corazón.

Cuando estamos enamorados de una persona, llega a ocurrir que nos ponen el cuerno, nos lastiman, nos tratan mal o hacen cualquier cosa que nos hace sentir mal, y es éso a lo que llamamos "romper el corazón". Aunque creo que para que le llamemos de ese modo, tiene que ser algo  lo suficientemente fuerte y doloroso. Considero que cada quien tendrá definido qué permite y qué no, teniendo entonces distintas percepciones de lo que implica un corazón roto.

¿Qué sentimos cuando nos rompen el corazón? El sentimiento que principalmente caracteriza esa sensación, es la tristeza. Un dolor profundo que inunda nuestra alma. Puede haber enojo (y recomiendo que lo haya), frustración, coraje, confusión. Y alguna que otra vez el enamorado se siente como con ganas de morir. ¡Claro! El dolor del enamorado es tan profundo que siente que el mundo se le viene abajo, porque ese ser en el que se tenían depositados tantos sentimientos y expectativas, en el que confiábamos ciegamente ¡tarán! nos rompió el corazón.

Solemos creer que cuando nos vemos envueltos en una situación así la culpa es del otro, el otro es el que nos está lastimando, el otro es el "patán", etc., y claro que es así. Sin embargo ¿cuál es el papel que jugamos nosotros en esta situación? ¿la víctima?… no lo creo.

Aquí entra una variable crucial que permite o no corazones rotos, y ¿qué es? LOS LÍMITES. Pues bien, habrán situaciones donde tratamos de ser cautelosos para evitarlo, pero la verdadera clave para evitar que nos rompan el corazón es poniendo límites, a uno mismo y al otro. Muchas veces permitimos cosas que vemos como pequeñas, o hay señales "chiquitas", que más que no verlas, las ignoramos.

Si nos respetamos a nosotros mismos, no tendría porqué ocurrir, o por lo menos no tan gravemente. Si le marcáramos límites a los otros, tampoco. Y les dejo un tip muy interesante para que reflexionen… ¿ustedes se enojan? no se trata de enojarse y partirle la cara al otro, sino de ponernos en contacto con nuestros sentimientos, y el enojo es la señal clara de nuestros límites. Cuando sentimos algo que nos molesta del otro, no es para que nos lo quedemos, sino para externarlo, ya sea hablando con la pareja y buscar una solución o alejarnos para evitar un verdadero problema de rompimiento de corazón.

¡Pongan límites chicos! Pero, claramente el que no arriesga no gana, y el amor es algo que merece arriesgarse, aún con un corazón roto, si disfrutaron el momento y aprendieron lo debido para aplicarlo en la próxima relación ¡qué maravilla! así es ésto de vivir y de enamorarse…