¡Wow! Es súper emocionante cuando estás comenzando una relación y te sientes todo el tiempo como en las nubes, cada vez que ves a esa persona sientes maripositas en el estómago y tienes muchas ganas de estar con esa persona ¿cierto?, pero ¿qué tanto te dejas sentir?
Considero que a veces no nos permitimos sentir y siempre estamos preocupados por lo que siente o piensa el otro, lo cual es bueno, pero no nos permite entrar en contacto con lo que sentimos ni se lo hacemos saber al otro. ¿No les ha pasado que tienen ganas de llamarle, mandar un mensaje, pero no lo hacen por miedo a lo que pueda pensar el otro? Sí, es miedo, miedo a entregarse o miedo a enamorarse.
Es normal sentir ese miedo, el miedo a ser lastimados o el miedo a ser vulnerables ante el otro. Aunque al mismo tiempo, es algo increíble, toda esa emoción que nos causa el inicio de una relación (llámenle cortejo o ya estar iniciando la relación), estar contentos y el deseo de estar con el otro.
Yo sugiero que cualquier emoción debe sentirse y vivirse, osea, si quieren hacerle saber al otro que les gusta, que lo quieren, que quieren estar con él/ella, ¡háganlo! nada pierden entregándose al otro, al contrario, pueden ganar mucho. Y bueno, si no funciona, por lo menos quedarán con la satisfacción de que no se quedaron con nada y lo intentaron, además, no es bueno arrepentirse de las cosas no dichas o hechas.
Aquellos que estén en esta etapa ¡adelante! déjense sentir.
