Anabel Cruz, una de nuestras lectoras, nos platicó hace algunos días que estaba pasando la experiencia de vivir lo que probablemente era influenza. Pasó hospitalizada 2 días para después encontrarse que la enfermedad no fue lo peor que le pudo pasar, encontró que las personas cercanas a ella eran de alguna manera discriminadas por haber tenido contacto reciente.
Cuando tuvimos el “boom” de la influenza AH1N1 en México, los mexicanos nos vimos bajo una discriminación mundial y local. Hubo casos en donde los capitalinos viajaban a otras ciudades y eran tratados como si se trataran de la misma muerte.
Algo como lo anterior vivió nuestra lectora, la discriminación y el miedo fue un valor presente durante estos últimos días. Al final el diagnóstico fue que sí tenía influenza. Positivamente ella ahora está sana y a punto de incorporarse a la vida normal. Dejemos que ella nos lo cuente:
Crónica de la influenza por Anabel Cruz
Justamente hace una semana empecé a sentir intensos dolores de cabeza, fuerte dolor muscular, fiebre de 39°C, dolor en el pecho, flujo nasal y tos. En un inicio creí que se trataba de alguna infección en la garganta o una fuerte gripe, ya que es muy común que yo me enferme, sin embargo esta ocasión hubo una sensación diferente que me hizo angustiarme e ir de inmediato al médico: problemas para respirar.
Me diagnosticaron una infección en vías respiratorias superiores, sin embargo como es de todos conocido, tenía los síntomas de influenza AH1N1, por lo que se me practicó una prueba rápida de influenza. Sin conocer el resultado de la prueba el neumólogo me prescribió el ya “famoso” antiviral: tamiflu… ya que de tratarse de influenza se tenía que actuar rápido y el resultado de la prueba rápida no es confiable y tarda un par de días.
Creí que todos mis males habían terminado después del segundo día de tratamiento (ya que el antiviral causa nauseas, vómito y dolor de cabeza, aunado con lo mal que te hace sentir por sí misma la enfermedad) sin embargo me esperaba lo peor…
