El frio no da gripa

“Tápate que te vas a enfermar” es una de las frases que todos o la mayoría de nosotros hemos escuchado. La creencia popular dice que el frío afecta de cierta forma en nuestro sistema inmunológico y nos hace enfermar.

gripe1Pensando bien las cosas, ¿cómo te vas a enfermar si no has tenido contacto con ningún virus? ¿Generación espontánea? Estas preguntas llevan al resultado que parece obvio pero no seguimos: El frío, por intenso que sea, es incapaz de producir por sí solo un resfriado o una gripe.

En breve, si no hay contacto con un virus, no hay enfermedad. Así que si te vas a vivir a un lugar inhóspito y no tienes contacto con ningún ser vivo, no te vas a enfermar de gripa – ya que no hay ningún virus.

En la Antártida y en algunas otras bases científicas de climas gélidos se ha comprobado lo anterior. Los científicos, por mucho que hayan sido expuestos a un frío extremo, no se enferman. Esto es cierto hasta que tienen contacto con algún otro invitado que contenga un virus. Sin agente infeccioso, no hay infección.

Y preguntarás, ¿por qué, entonces, en invierno es cuando más enfermedades virales hay? Esto es por lo que Pedro Gómez-Esteban llama el “efecto pelotudo apelotonamiento”. Los factores que se combinan en el otoño-invierno para producir una mayor frecuencia de enfermedades respiratorias víricas son diversos, pero el más importante es el hecho de que en las épocas más frías y más húmedas tendemos a estar más juntos en lugares cerrados durante más tiempo. A esto último lo llamaremos “efecto apelotonamiento”.

Se han realizado multitud de estudios que han expuesto a grupos de personas a bajas temperaturas y no a otros, y en la inmensa mayoría de ellos (realizados desde hace muchos años hasta la actualidad) no se ha comprobado diferencia alguna en la frecuencia de infección de unos y otros. Un detalle que hay que considerar es que los virus sí han mostrado con mayor temporalidad de vida en tiempos fríos que en calientes.

El virus llega a nuestro organismo a través de cosas que tocamos – sin entrar en detalles -, para después frotarnos las áreas “húmedas” (ojos, nariz, boca).

Con todo esto, el resumen es que es más importante lavarse las manos con frecuencia que taparse para salir al frío. El jabón no mata al virus (ni siquiera si es antibacteriano – virus no es una bacteria, ¡por eso los antibióticos no sirven para nada contra la gripa!), pero lavarse las manos retira de la piel al virus en ese momento. Y otra es evitar el contacto con nuestros ojos, nariz y boca lo más que podamos.

Siempre podemos disminuir las probabilidades de una gripa, sin embargo, en nuestra sociedad es prácticamente imposible escapar de enfermarse una vez al año cuando menos – a menos que tengas un sistema inmunológico increiblemente bueno Lengua fuera.

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