Todos en esta vida hemos experimentado alguna vez el tener una relación de pareja, enamorarnos y terminar, en ocasiones lastimados o por lo menos con un duelo que enfrentar.
La mayoría de las relaciones de pareja son difíciles de superar, normalmente dependen de la duración y de una serie de situaciones depositadas a la pareja o a la relación.
¿Por qué nos cuesta tanto trabajo superar la ruptura? Pues bien, como saben toda relación pasa por la etapa del enamoramiento en la que idealizamos al otro y le depositamos gran cantidad de expectativas como el dejar de estar solos, que nos hagan felices, que nos traten bien, que nos amen, que sean de determinada manera, que sean románticos, casarnos, etc.
Cuando nos separamos de alguien, se vuelve complicado poder olvidar a la persona por lo que es y por lo que nos dio, pero también porque a veces nos perdemos en el otro y lo que en realidad queremos recuperar es a nosotros mismos.
Se dice que cuando tenemos una pareja nos conocemos a nosotros mismos a través del otro pues es como un espejo que nos refleja y nos dice quiénes somos, cómo nos comportamos, etc. Por ejemplo, experimentamos enojo, celos, amor, alegría y demás conductas que no conocemos sin la existencia del otro.
Un factor determinante para superar la ruptura es la duración de la relación, no es lo mismo superar una relación de 6 meses que una de 8 años. Además de los sentimientos involucrados se tiene que superar la rutina que se creó con la pareja, pues estuvimos acostumbrados a ciertas situaciones, como ir al cine, ir a reuniones, comer juntos, despertar juntos, convivir con familiares y amigos, las llamadas, los mensajes, etc.
El inicio de todo duelo trae una negación, ésto lo conocemos como que aún no nos “cae el veinte”. Después viene la ira, que es enojarnos con la ex pareja, encontramos absolutamente todos los defectos y malos recuerdos para justificar el término de la relación. Posteriormente viene la negociación, donde comenzamos a darnos cuenta de lo que está pasando, buscamos los “porqués”. Más adelante viene la tristeza, que es cuando empezamos a sentir el dolor que causó la separación. Finalmente la aceptación, que como su nombre lo dice, aceptamos lo que nos está pasando y sabemos que la vida continúa.
La clave para superar cualquier pérdida es sentir el dolor… sí, sentir toda esa tristeza, llorar, escribir, gritar, SENTIR. Cuando nos permitimos sentir viene la elaboración del duelo. Si una relación es destructiva o simplemente tuvimos una forma de relacionarnos no tan sana, es recomendable reflexionar. Tenemos que reparar para no repetir.
Yo les recomiendo que evalúen si realmente la mejor decisión fue terminar, si los caminos definitivamente se tienen que separar, pues cuando una relación termina, de verdad hay que terminar. No llamadas, no mensajes, no contacto, ¡no nada! Sobre todo al principio, para realmente entender que todo terminó, no mantengan contacto con el otro.
Hagan su vida, lean, vean películas, salgan, paseen, pero no evadan pues la evasión no resuelve nada. Será duro, será doloroso, sin embargo, es un proceso que con el tiempo se superará.
Finalmente, para no hacer más largo este post, traten siempre de estar en contacto con ustedes mismos, aún teniendo pareja, es importante que se dediquen tiempo y espacio sólo con ustedes, pues si no lo hacen, cuando pierden a la pareja, ustedes se van con el otro y ya no saben qué hacer para recuperarse.
Si alguno de ustedes está viviendo una situación así, espero que mi post le sea de ayuda.
