Los mercadólogos siempre han querido entrar en las mentes de los consumidores. La nueva tecnología permite – literalmente – que esto sea posible.
¿Se han preguntado por qué llegamos a preferir una marca sobre otra? ¿Por qué tendemos a escoger marcas conocidas sobre maracas nuevas? ¿Por qué hay productos que nos llaman la atención y otros muy parecidos que ni siquiera tomamos en cuenta?
Todas estas preguntas son el objeto de estudio de la mercadotecnia. Esta, en la búsqueda desesperada de respuestas, desde hace no mucho está teniendo fuerte relación con la ciencia, en especial con la medicina. Resulta que gracias a la tecnología que se aplica en medicina para diagnosticar tumores y otras averías del cuerpo humano los mercadólogos son capaces de identificar aquellas zonas del cerebro que se activan ante algún estímulo. De aquí sale la nueva disciplina: NEUROMARKETING.
En resumen, neuromarketing significa estudiar las respuestas del cerebro a un estímulo mercadológico más allá de los test tradicionales (como las encuestas) usando tecnologías médicas, sobretodo fMRI (Imágenes por Resonancia Magnética funcional) para tratar de entender las decisiones de compra que toma un consumidor y tratar de provocarlas en un futuro. “Se trata de encontrar el botón de compra del cerebro humano”
Aunque puede resultar muy útil esta técnica y sin dudarlo es un gran avance en la investigación mercadológica, surgen varias preguntas y dudas de parte de muchas personas. Entre ellas ¿Es ético?, ¿El consumidor realmente estará comprando lo que necesita? ¿Le están lavando el cerebro a las personas?
Estas preguntas aún no tienen respuesta y no cabe duda que habrá que regular el uso y los límites de esta herramienta, pero lo que es un hecho es que la tecnología sigue abriendo puertas y nos está llevando cada vez más lejos.
